<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9212620</id><updated>2011-04-21T18:44:13.722-07:00</updated><title type='text'>Nota y persuasión</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://notaypersuasion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9212620/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaypersuasion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>guillermo piro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9212620.post-110073217136250767</id><published>2004-11-17T14:50:00.000-08:00</published><updated>2006-03-24T05:48:21.190-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;big&gt;&lt;b&gt;Poco antes de la Primera Guerra Mundial los historiadores de la Universidad de Illinois decidieron crear un seminario de acuerdo con el modelo cient&amp;iacute;fico alem&amp;aacute;n. Para adornar la sala de reuniones trajeron retratos de los historiadores norteamericanos y extranjeros que m&amp;aacute;s admiraban: Francis Parkman y Edward Gibbon. Leopold von Ranke no pas&amp;oacute; la selecci&amp;oacute;n (los historiadores de Illinois eran muchos, y no todos ve&amp;iacute;an en &amp;eacute;l a uno de los inventores de la ciencia de la historia), pero obviar su nombre significaba no s&amp;oacute;lo una falta de reconocimiento sino tambi&amp;eacute;n un signo de ignorancia. De modo que una carta suya fue enmarcada y colgada en la pared del sal&amp;oacute;n, y se lo nombr&amp;oacute; patrono del seminario. A&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s, cuando la universidad decidi&amp;oacute; destinar el sal&amp;oacute;n a otras funciones, la carta desapareci&amp;oacute;, pero afortunadamente sobrevivi&amp;oacute; una copia del manuscrito. Se trata de una carta dirigida al editor Georg Reimer. En ella Ranke aborda, entre otras cosas, el problema de la nota al pie. Para sorpresa del lector del siglo XX, convencido de que autores y editores adoran las notas al pie, Ranke insiste en que ha incluido notas s&amp;oacute;lo porque el autor joven debe citar sus fuentes. Le desagradaban, y la hizo tan breves como le fue posible: "Evit&amp;eacute; cuidadosamente la anotaci&amp;oacute;n propiamente dicha, pero consider&amp;eacute; que era indispensable incluir citas en la obra de un principiante que a&amp;uacute;n debe abrirse camino y granjearse confianza". Ranke esperaba, con los a&amp;ntilde;os, evitar esas llamadas que desfiguran el texto y esas referencias que pululan por las p&amp;aacute;ginas. En todo caso, aclaraba, la presencia de notas al pie en su trabajo le parec&amp;iacute;a un mal necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, para el historiador las notas al pie constituyen el sustento emp&amp;iacute;rico de los hechos relatados y los argumentos expuestos. Sin ellas una tesis hist&amp;oacute;rica podr&amp;iacute;a ser objeto de admiraci&amp;oacute;n o rechazo, pero en cualquier caso no se la podr&amp;iacute;a verificar ni refutar. Si en teor&amp;iacute;a el historiador debe estudiar todas las fuentes referentes a la soluci&amp;oacute;n de un determinado problema y a partir de ellas elaborar una narraci&amp;oacute;n o un argumento, la nota al pie es la prueba de que se ha tomado ambos trabajos. Como si fuera poco, su sola visi&amp;oacute;n, para el lector, identifica el trabajo hist&amp;oacute;rico en cuesti&amp;oacute;n como la obra de un profesional responsable.&lt;br /&gt;Anthony Grafton, en Los or&amp;iacute;genes tr&amp;aacute;gicos de la erudici&amp;oacute;n,  sostiene que el "murmullo" de las notas al pie "es tan reconfortante como el zumbido agudo del torno del dentista". Su presencia provoca tedio, y al igual que el dolor que provoca el torno, no es aleatorio sino direccional: es el costo que hay que pagar por los beneficios de la ciencia y la tecnolog&amp;iacute;a modernas. Grafton, genial productor de met&amp;aacute;foras, compara a la nota al pie con el inodoro: es tan esencial a la vida civilizada como &amp;eacute;l, y como &amp;eacute;l "es un tema de mal gusto en la pl&amp;aacute;tica cort&amp;eacute;s y por lo general s&amp;oacute;lo llama la atenci&amp;oacute;n cuando se descompone". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nota al pie suple a la credencial. En la impersonal sociedad moderna, en la que los individuos est&amp;aacute;n obligados a confiar ciegamente en personas absolutamente desconocidas para obtener la mayor&amp;iacute;a de los servicios que requieren, las credenciales cumplen la misma funci&amp;oacute;n que antes era propia de la recomendaci&amp;oacute;n personal: dan legitimidad. Al igual que la jarra con agua y la exposici&amp;oacute;n incoherente demuestra que el conferenciante tiene algo importante que decir, las notas al pie confieren al autor un aire de autoridad. Si el texto, entre otras cosas, est&amp;aacute; destinado a convencer, las notas al pie est&amp;aacute;n destinadas a demostrar. En cierto sentido cumplen la misma funci&amp;oacute;n que los diplomas colgando de las paredes del consultorio del m&amp;eacute;dico, es decir, demuestran que el facultativo en cuesti&amp;oacute;n es alguien "competente", alguien a cuya voluntad uno puede someterse sin reparos. Son las marcas exteriores de la gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una diferencia sustancial en la nota al pie del investigador y la nota al pie del traductor. Hay puntos en com&amp;uacute;n que, sin embargo, las liga a esa tradici&amp;oacute;n: confieren al traductor un aire de autoridad y legitiman la elecci&amp;oacute;n. Lo cierto es que si algo requiere demasiadas explicaciones quiere decir que no se explica suficientemente por s&amp;iacute; mismo, que no se est&amp;aacute; dirigiendo al lector de un modo claro. En teor&amp;iacute;a, el traductor, si algo hace, es tomar decisiones continuamente. Las palabras poseen matices de sentido de una lengua a otra imposibles de reproducir, de modo que el traductor debe, est&amp;aacute; obligado, a "decidir" cu&amp;aacute;l de las palabras de las que dispone su bater&amp;iacute;a lingü&amp;iacute;stica es la m&amp;aacute;s cercana, cu&amp;aacute;l puede reemplazar a la original. Son continuos actos de determinaci&amp;oacute;n interior, que le hacen creer que &amp;eacute;sa, su decisi&amp;oacute;n, es la m&amp;aacute;s acertada, y que es probable que su presencia en el texto suscite una serie finita de complejas asociaciones y cambios de matiz a las palabras y las ideas venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No entra en juego aqu&amp;iacute; la sencillez o a la complejidad del texto, sino a su "naturalidad". Dicha "naturalidad" es tal confrontada con el texto, es decir, la expresi&amp;oacute;n debe ser "natural" en la misma medida en que la expresi&amp;oacute;n original lo es. As&amp;iacute; entendida la naturalidad de la traducci&amp;oacute;n, comprende tambi&amp;eacute;n la "antinaturalidad" cuando la expresi&amp;oacute;n original es antinatural. Al toparse con palabras o expresiones "complejas" (dif&amp;iacute;ciles de traducir), el traductor tiende a no resignarse a la p&amp;eacute;rdida de sentido que implica vaciar a las palabras o a las expresiones de todo su complejo sentido, "filtr&amp;aacute;ndolas", "tamiz&amp;aacute;ndolas", dejando en la superficie lo que a su vista es el despojo raqu&amp;iacute;tico, la radiograf&amp;iacute;a, la reproducci&amp;oacute;n desenfocada de la imagen original, rica y m&amp;uacute;ltiple, intrincada y diversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay casos en que la nota al pie se justifica. Si la ambigüedad en cuesti&amp;oacute;n condena al lector a la p&amp;eacute;rdida irreparable de un matiz sustancial, bien, no hay salida (los nombres propios suelen correr la misma suerte). Pero en esos casos la intervenci&amp;oacute;n debe ser "acomplejada", o sea t&amp;iacute;mida, breve, sucinta. Lo que el traductor debe comprender es que al intervenir al pie lo que est&amp;aacute; haciendo es confesar una derrota, una derrota que no siempre debe adjudicarse a la inexperiencia o la inoperancia, sino tambi&amp;eacute;n, a veces, a la mala suerte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, toparse con ese tipo de problemas es para el traductor algo del orden del destino, de la providencia. Por lo tanto debe tratar el problema como si estuviera siendo sometido a una prueba, un trabajo de H&amp;eacute;rcules. Tambi&amp;eacute;n es una cuesti&amp;oacute;n de fe: el traductor, en tanto que traduce, es fiel al dogma de que todo puede ser traducido. Emplear&amp;aacute; sortilegios, trucos, juegos de manos, trampas. En realidad no importa lo que haga, siempre y cuando su "escritura" consiga fusionarse, compenetrada con el original, como si hubiera sido gestada por el Autor con may&amp;uacute;scula, por el gran hacedor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El traductor debe tener la propiedad del desaparecido, es decir, alguien que aparece una vez, una &amp;uacute;nica vez en todo el libro, en la tapa, si es posible, con acompa&amp;ntilde;amiento de m&amp;uacute;sica balc&amp;aacute;nica si se quiere, con bombos y platillos si es posible, pero que de ah&amp;iacute; en adelante debe hacer mutis. Toda presencia ulterior, toda nueva "aparici&amp;oacute;n" es tan inadecuada como la de quien asiste a una fiesta sin haber sido invitado. Una vez empezado el libro el traductor es un colado a quien nadie espera. En cuanto haga el menor movimiento todos notar&amp;aacute;n su presencia, y si por conmiseraci&amp;oacute;n, aburrimiento o respeto alguien prestara atenci&amp;oacute;n a lo que dice, ser&amp;aacute; con la &amp;uacute;nica esperanza de que se esfume cuanto antes. S&amp;oacute;lo una vez que el intruso se haya ido, el Autor y el lector se sentir&amp;aacute;n c&amp;oacute;modos y podr&amp;aacute;n disfrutar a conciencia, am&amp;aacute;ndose u odi&amp;aacute;ndose, pero en cualquier caso en equilibrada compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a. Testigo inc&amp;oacute;modo, el traductor intruso parece comportarse como ese acompa&amp;ntilde;ante inoportuno que todo el tiempo nos recuerda que no estamos solos. O mejor dicho: que no estamos a solas con aquel con quien cre&amp;iacute;amos estar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De lo que se trata es de renunciar a toda pretensi&amp;oacute;n persuasiva, a toda justificaci&amp;oacute;n de atestado. Lo que se espera de &amp;eacute;l es que traduzca, no que convierta al lector en el testigo de sus frustraciones y desenga&amp;ntilde;os.&lt;/big&gt;&lt;/b&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9212620-110073217136250767?l=notaypersuasion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://notaypersuasion.blogspot.com/feeds/110073217136250767/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9212620&amp;postID=110073217136250767' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9212620/posts/default/110073217136250767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9212620/posts/default/110073217136250767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://notaypersuasion.blogspot.com/2004/11/poco-antes-de-la-primera-guerra.html' title=''/><author><name>guillermo piro</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
